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TEXTO: JESÚS HINOJOSA
Jueves, 4 de octubre 2007, 03:53
UNA misa especial, para una ocasión especial. La parroquia de los Santos Mártires ha programado para el próximo sábado, a las 20 horas, la celebración de una eucaristía para conmemorar el 230.º aniversario de la última consagración del templo, que se produjo tras unas obras para repararlo en el año 1777. La iniciativa no tendría nada de singular si no fuera porque la comunidad parroquial de esta iglesia del Centro Histórico ha previsto que la misa se realice por el ritual antiguo, es decir, según la forma extraordinaria del rito romano que permite oficiar algunas partes en latín.
De este modo, el templo de los Mártires se convertirá en uno de los primeros de la provincia en volver a acoger una misa tridentina, después de que haya vuelto a ser autorizada por el Papa Benedicto XVI en el documento 'Summorum Pontificum' que entró en vigor el pasado día 14 de septiembre.
El propio Pontífice, según ha anunciado esta semana la prensa italiana, oficiará el próximo 2 de diciembre -coincidiendo con el primer domingo de Adviento- la primera misa en latín presidida por un papa en los últimos cuarenta años, muy previsiblemente en la basílica de San Pedro.
Misal de 1962
En la misa del próximo sábado en los Mártires se utilizará el misal del Papa Juan XXIII que data del año 1962 y se oirán cantos gregorianos que correrán a cargo de un coro de Benalmádena escogido para la ocasión. Miembros de la comunidad parroquial de esta iglesia consultados por este periódico apoyaron la iniciativa y destacaron que esta misa tiene «un valor religioso y cultural a la vez, es un tesoro litúrgico que el Papa desea que no se pierda para que pueda usarse de forma extraordinaria».
Según indicaron, habrá partes del ritual de la eucaristía que serán en latín, como figura en el misal que se empleará, pero las lecturas y la homilía serán en castellano para que puedan ser entendidas por los feligreses.
Junto al uso del latín y del canto gregoriano, en la celebración, que será un poco más larga de lo habitual, se recuperarán objetos y ornamentos propios de la misa tridentina como la cruz del altar, el paño que cubre el cáliz o el manípulo, que es una pequeña estola que se coloca el sacerdote en el brazo.
En la misa tridentina o de San Pío V, llamada así por haber sido establecida en el Concilio de Trento (siglo XVI), el sacerdote habla en latín, y puede estar de espaldas a los fieles (o «de cara a Dios», como explican sus seguidores), que tienen una participación limitada. Así, los laicos no pueden leer pasajes bíblicos ni recibir la hostia en la mano. Además, no se permiten guitarras ni instrumentos folclóricos, sólo el canto gregoriano.
La parroquia de San Bernardo, en Sevilla, ya ha vuelto a acoger misas por este rito antiguo desde mediados del mes pasado.
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