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JOSÉ MARÍA OCAÑA
Miércoles, 27 de junio 2007, 04:01
EN el pasado de la revista 'Litoral', emblema de la generación poética malagueña del 27, destacaron figuras tan celebradas como Prados, Altolaguirre e Hinojosa, que mantuvieron una estrecha amistad con José María Souvirón Huelín, poeta, ensayista y novelista. De ilustre familia, Souvirón (Málaga, 1904-1973) conoció en París (1931) a los poetas surrealistas, estilo que no influyó en sus poemas. En 1932 marcha a América con su mujer. Se instala en Santiago de Chile, donde es profesor de Literatura Moderna y Contemporánea en la Universidad Católica de Chile. En 1935 recibió una carta de Pablo Neruda, cuando éste acababa de llegar a Madrid como cónsul de su país, en la que hacía claras referencias al panorama literario del momento y la buena acogida que tuvo de los miembros de la Generación del 27. En la misiva hacía mención de los poetas Aleixandre, Altolaguirre, Cernuda y Lorca, a los que Neruda calificaba como «indefectibles amigos míos».
De regreso a Madrid, en 1953, ocupa la dirección de la cátedra Ramiro de Maeztu, en el Instituto de Cultura Hispánica. Junto a la labor docente, hemos de destacar su vinculación a la poesía del momento. Colabora en la revista 'Caracola' y la crítica lo incluye entre los poetas del 27 y los del grupo del 36: Rosales, Panero y Vivanco. En su trayectoria lírica influyeron Jorge Guillén, poesía muy cerebral, y Dámaso Alonso, con claras referencias a la infancia, juventud, amor, tiempo, soledad y vivencias más personales, que expresa en formas regulares, con predominio del soneto.
Su nostalgia malagueña se revela en las obras 'La ciudad y los días', 'Elegías de Málaga', 'Canción de la llegada', 'Málaga personal en cuatro tiempos', 'Cuatro malagueños ilustres'.
Recordemos también sus obras poéticas 'El solitario y la tierra', 'Olvido apasionado' y 'El desalojado'. Como novelista escribió 'Cartas a una muchacha', 'La luz no está lejos' y 'Cristo en Torremolinos'. Ejerció la crítica literaria aplicando fielmente la tendencia dogmática: «Conformidad de la obra con las leyes generales de la literatura y con las especiales de los géneros», y el criterio histórico, de Villemain: «Estudio de las obras literarias en relación con las diversas literaturas, con las épocas, instituciones, ideas, estructura de la sociedad en que nacieron, con el autor y su temperamento, educación y psicología».
Fiel seguidor de Montaigne, cultivó el ensayo como tendencia a filosofar poetizando. Destaquemos 'Compromiso y deserción', 'La nueva poesía española', 'Historia breve de la literatura francesa', 'Antología de poetas españoles contemporáneos (1900-1934)', 'Málaga y la Costa del Sol' y 'La literatura moderna y contemporánea', con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Miguel de Cervantes (1967). Tradujo a K. Mansfield, H. Melville y Guy de Maupasant.
Académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y miembro honorario de la Academia Chilena de la Lengua. Poseía la Orden al Mérito de Chile, la Encomienda con Plata de Alfonso X y la de Isabel la Católica.
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